Nachricht

Cómo llegaron las plantas a Canarias: la historia detrás de una flora extraordinaria

bis atencion al cliente Maybeez auf Sep 09, 2026

Cómo llegaron las plantas a Canarias: la historia detrás de una flora extraordinaria

Las Islas Canarias nacieron del océano sin bosques ni flores. Entonces, ¿cómo llegaron hasta aquí sus plantas? La respuesta habla de viajes improbables, aislamiento, evolución y una biodiversidad que no se repite en ningún otro lugar.



Para entender por qué la flora canaria es tan singular hay que imaginar primero algo bastante difícil de reconocer en las islas que conocemos hoy.

No había palmeras. No había laurisilva. No había flores.

Solo roca volcánica emergiendo del Atlántico.

Canarias es un archipiélago oceánico. Sus islas se formaron por actividad volcánica y no estuvieron unidas al continente africano. Esto significa que las plantas que hoy forman parte de sus paisajes tuvieron que llegar desde fuera.

Y ahí comienza una historia mucho más interesante que la de un paisaje bonito.

Antes de la flora, hubo un viaje

Las plantas no pueden cruzar cientos de kilómetros de océano por sí mismas, pero sus semillas y esporas sí pueden hacerlo.

Algunas pueden ser transportadas por corrientes de aire. Otras flotan o sobreviven durante cierto tiempo en contacto con el agua. Las aves pueden llevar semillas adheridas al plumaje o transportarlas después de haber ingerido frutos.

Estos viajes de larga distancia son poco frecuentes, pero en la escala de miles o millones de años no hace falta que ocurran muchas veces. Basta con que unas pocas semillas consigan llegar a una isla, encuentren condiciones adecuadas, germinen y produzcan una población capaz de reproducirse.

Por eso, la flora de una isla oceánica empieza siendo el resultado de una enorme selección natural.

Llegar ya es difícil. Establecerse lo es todavía más.

Y después ocurrió algo todavía más interesante: el aislamiento

Imaginemos que una planta procedente del continente consigue establecerse en Canarias.

A partir de ese momento, parte de su población queda separada de las poblaciones originales por el océano. Generación tras generación, esas plantas se reproducen bajo condiciones diferentes: otro suelo, otra humedad, otra exposición al viento, otra altitud, otros organismos con los que competir.

Con suficiente tiempo, esas poblaciones pueden ir diferenciándose hasta dar lugar a especies distintas.

Este proceso de formación de nuevas especies se denomina especiación, y es una de las claves para comprender la extraordinaria cantidad de endemismos de los archipiélagos oceánicos.

En Canarias encontramos además ejemplos especialmente interesantes de radiación evolutiva: un linaje ancestral que, después de colonizar las islas, acaba diversificándose en numerosas especies capaces de ocupar ambientes diferentes.

Los bejeques son un pequeño laboratorio de evolución

Uno de los ejemplos más estudiados es el género Aeonium, al que pertenecen muchos de los bejeques que vemos creciendo en riscos, muros y laderas canarias.

Los científicos lo consideran uno de los grandes ejemplos de radiación de plantas en Canarias.

A partir de un linaje ancestral aparecieron numerosas especies con formas, tamaños y estrategias diferentes, adaptadas a ambientes también diferentes.

Algunas viven en zonas húmedas. Otras ocupan ambientes mucho más secos. Algunas desarrollan rosetas pequeñas pegadas al terreno y otras pueden adquirir porte arbustivo.

Esto permite entender algo importante:

Una isla no es únicamente un lugar donde se conservan especies. También puede convertirse en un lugar donde aparecen especies nuevas.

¿Cuánta flora exclusiva hay realmente en Canarias?

Hablar de biodiversidad canaria suele ir acompañado de grandes cifras, pero merece la pena ser precisos.

Una revisión científica publicada en 2021, conocida como FloCan, reconoció 1.452 especies vegetales nativas en Canarias.

De ellas, 608 fueron clasificadas como especies endémicas del archipiélago.

Es decir, centenares de especies cuya distribución natural se limita a Canarias.

Las cifras pueden modificarse con el tiempo porque la taxonomía también evoluciona: se describen nuevas especies, otras se reclasifican y las herramientas genéticas permiten revisar relaciones que antes se establecían principalmente observando la morfología.

Pero el mensaje de fondo permanece: Canarias constituye uno de los grandes centros de endemismo vegetal de esta región del planeta.

El océano no es la única barrera

Hay otra particularidad que ayuda a explicar esta diversidad.

Una planta que llega a Canarias no encuentra un único clima canario.

En muy pocos kilómetros puede pasar de una costa seca y soleada a un barranco húmedo, ascender cientos de metros de altitud o entrar en una zona donde los alisios mantienen una elevada humedad ambiental.

La orientación de las montañas, la altitud, el relieve volcánico y la influencia de los vientos crean numerosos ambientes diferentes dentro de una misma isla.

De alguna manera, dentro de una isla aparecen pequeñas “islas ecológicas”.

Una población vegetal de un barranco puede quedar parcialmente aislada de otra que vive al otro lado de una cordillera. Y una especie adaptada a una costa seca se enfrenta a unas condiciones completamente distintas de otra que vive bajo el monteverde.

El aislamiento entre islas se combina así con el aislamiento creado por el propio paisaje.

Garajonay cuenta además otra historia

En La Gomera encontramos uno de los ejemplos más extraordinarios de esta historia vegetal: la laurisilva del Parque Nacional de Garajonay.

Pero aquí el interés no está únicamente en las especies que evolucionaron en las islas.

La laurisilva es también lo que los científicos llaman un ecosistema relicto.

Durante períodos geológicos pasados existieron bosques húmedos de características similares en áreas mucho más extensas del sur de Europa y el norte de África. Los cambios climáticos hicieron desaparecer gran parte de aquellos ecosistemas del continente.

En algunas islas de Macaronesia, sin embargo, determinadas condiciones ambientales permitieron que este tipo de bosque sobreviviera.

Garajonay conserva hoy uno de sus ejemplos mejor preservados.

La niebla no está de paso: forma parte del bosque

Quien haya caminado por Garajonay conoce esa humedad que parece permanecer suspendida entre las ramas.

No es simplemente parte de la estética de la laurisilva.

Los vientos alisios cargados de humedad chocan con el relieve de las islas y, al ascender, favorecen la formación de nubes y nieblas en determinadas altitudes.

Las hojas y ramas de la vegetación interceptan parte de esas diminutas gotas de agua. La humedad acaba alcanzando el suelo y contribuye a mantener las condiciones que necesita el bosque.

Es una de las razones por las que un ecosistema tan húmedo puede sobrevivir en una isla situada geográficamente cerca del Sáhara.

Según la UNESCO, en Garajonay se han registrado alrededor de 450 especies de plantas vasculares. De ellas, 34 son endémicas de La Gomera y ocho se encuentran exclusivamente dentro del propio Parque Nacional.

Son cifras que ayudan a comprender la extraordinaria concentración de diversidad que puede existir en un territorio relativamente pequeño.

Ser única también significa ser vulnerable

El aislamiento que favoreció la aparición de tantas especies particulares tiene una contrapartida.

Muchas especies insulares poseen áreas de distribución reducidas y poblaciones relativamente pequeñas.

Una planta que solo vive en unos pocos barrancos no tiene las mismas posibilidades de responder a una alteración de su hábitat que otra distribuida por miles de kilómetros de continente.

Por eso los ecosistemas insulares son especialmente sensibles a factores como la pérdida de hábitat, los incendios, los cambios climáticos o la introducción de especies invasoras.

El Gobierno de Canarias considera precisamente las especies exóticas invasoras una de las principales amenazas para la biodiversidad del archipiélago.

Proteger la flora canaria no consiste únicamente en conservar un paisaje.

Significa conservar procesos evolutivos que han necesitado miles —y en muchos casos millones— de años para producir la diversidad que vemos hoy.

Una precisión importante: canario, nativo y endémico no son lo mismo

Cuando hablamos de plantas y territorio es fácil mezclar conceptos que significan cosas distintas.

Una planta puede cultivarse en Canarias sin ser originaria de Canarias.

Una especie nativa es aquella que forma parte de la flora natural de un territorio sin haber sido introducida por las personas.

Y una especie endémica tiene una distribución natural limitada a un área geográfica determinada.

Por ejemplo, cultivar aloe o caléndula en las islas no convierte esas especies en endemismos canarios.

En cambio, Hypericum canariense, conocido como granadillo canario, sí pertenece a la flora nativa de las islas. Su distribución natural incluye Canarias y Madeira, por lo que se considera un endemismo macaronésico, no una especie exclusiva de Canarias.

Puede parecer una diferencia pequeña, pero para nosotros importa.

La trazabilidad también consiste en llamar a cada cosa por su nombre.

Qué tiene que ver todo esto con MayBeez

MayBeez nació en La Gomera y nuestra relación con las plantas no empieza únicamente cuando un ingrediente entra en una fórmula.

Parte de las materias vegetales que utilizamos proceden de nuestra propia producción ecológica. En nuestras fichas técnicas encontramos, por ejemplo, caléndula y aloe de producción propia en diferentes elaboraciones, además de aceite de Hypericum canariense de producción propia en Cold No More.

Pero no queremos utilizar la palabra “canario” como si fuera suficiente para explicar un ingrediente.

Nos interesa saber qué planta es, de dónde procede, si es cultivada o silvestre, cómo se transforma y qué papel cumple dentro de una fórmula.

Porque cuando observamos de cerca la naturaleza de las islas descubrimos algo que se aplica también a nuestra manera de entender la cosmética:

el origen importa, pero comprender el origen importa todavía más.

La próxima vez que mires una planta canaria

Puede que estés viendo mucho más que una planta creciendo entre piedras.

Sus antepasados pudieron llegar después de atravesar una enorme distancia sobre el océano.

Una población pudo quedar aislada durante miles de generaciones.

El viento, la altitud, la humedad o el suelo pudieron favorecer lentamente características diferentes.

Y quizá, después de todo ese tiempo, el resultado sea una especie que hoy no crece de forma natural en ningún otro lugar del planeta.

Detrás de la flora canaria hay volcanes, océano, viajes improbables, evolución y tiempo.

Quizá por eso merece la pena observarla un poco más de cerca.

Hinterlasse einen Kommentar

Ihre E-Mail-Adresse wird nicht veröffentlicht.